Mar 02, 2013 - 0 Comments - Explorando -

Le Baratin, tango bistronómico

A una semana de alzar vuelo de regreso a Nicaragua, con ganas de “agarrar color” y regresar a París con la piel canela ;) logré por fin convencer a mi fiel acompañante de ir a Le Baratin.

Y es que desde que vine a París, buscando opciones accesibles al bolsillo y recomendadas había ya leído muuuucho sobre el lugar. Está en todos los blogs y guías culinarias de la ciudad: Paris by Mouth, Gilles Pudlowski, lefooding; incluso Alain Ducasse en su libro J’aime Paris hace una pequeña reseña sobre Raquel, de una manera que destaca entre las otras, resaltando la valiosa presencia de esta argentina, cocinera y dueña junto a su esposo de este pequeño Bistrot ubicado en los alrededores de Belleville.

rastaurante

Como excusa perfecta: nos mudamos del distrito 11, donde hemos pasado muy buenos momentos y hemos disfrutado de las múltiples caras del barrio y sus alrededores, nos aventuramos  a ir a tomar nuestra última cena. Sin previa reservación, tuvimos la suerte de alcanzar al segundo servicio que empieza alas 10 pm sin necesidad de reservación (reciben hasta las 11pm a la última mesa).

La atención es regia, entre las bromas de este simpático mesero que nos lanza unas cuantas palabras en español, y verle “catando” cada vino antes de servirlo, empezamos bien la noche.

A la carta (al mediodía hay un menú a 18 euros; por las noches sólo a la carta) ordenamos como entradas:

Ravioles de pichón y Escabeche de codorniz

ravioles pigeon escabeche des cailles

Al primer bocado quedamos encantados, la sencillez en la presentación de estos resalta el espíritu de la cocina de “doña Raquelita” (así la bauticé ya). Cocina francesa con toques muy femeninos.

Y para continuar ordenamos:

Ris de veau (molleja en español de Eshpaña) et légumes y Barbue poelée un bib gourmand al ris de veau, delicioso.

ris de veau

Quedo en deuda con las fotos, estaba tan buena la plática, el vino, la comida y el ambiente que me distraje de mis deberes como bloggera :p

Para terminar probamos la crema de chocolate amargo para compartir, que según el mesero que nos recibe ha sido preparada por él, encantador el don.

Esta vez me ubico mal y doy la espalda a la cocina, así que antes de irnos no dudo en acercarme y lanzar una gran vista curiosa hacia la pequeña zona de la cocina al fondo del restaurante. Doña Raquelita empieza a abrir sus ojos saltones y yo medio confundida me río y volteo para ver si la cosa es conmigo, y ya pues para salir de dudas ‘me le acerco’. “Son latinos, verdad?” me pregunta. “Esperenme dos minutitos mientras se toman una copa” (cortesía de la casa), un Morgon 2010. Se me olvidaba comentar, excelente carta de vinos.

cortesía de doña raquel

Minutos más tarde se nos une y brindamos. Resulta que anduvo por Nicaragua en el 79′, pasó por México y terminó en París, con quien en compañía de su esposo abrió el restaurante hace 25 años. Ella junto a su colega en la cocina llevan 15 años trabajando, y se puede ver desde lejos la sintonía entre los dos mientras el uno termina de freír las mollejas y el otro va montando los vegetales en el plato.

Le pido que nos tomemos una foto, no se dan tantas ocasiones en que uno se encuentra a un personaje tan simpático como ella. “Esperáme que me cambio el delantal, no voy a salir con este todo sucio” me replica.

2013-03-02 00.22.02

Ahora entiendo la fama escondida de Le Baratin y las palabras de Ducasse haciendo referencia a Mme. Carena.
Salud por la bistronomía y por más años de cocina del alma en lugares como Le Baratin.

Más info sobre reservaciones, ubicación y precios

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